¿Eres víctima o protagonista de tu vida?

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Los seres humanos siempre estamos rodeados de acontecimientos, sucesos que nos ocurren en nuestra vida diaria. Sobre lo vivido, tenemos la necesidad de relatar, de explicar aquello que hemos o estamos viviendo. Necesitamos contar un cuento acerca de lo que nos está ocurriendo, ya sea a los otros (amigos, familiares y conocidos), ya sea a nosotros mismos.

Cuando empezamos a contar nuestra historia lo podemos hacer desde dos miradas totalmente opuestas, según el tipo de observador que estamos siendo en la vida, según el tipo de lentillas que llevemos puestas.

Tenemos la posibilidad de observar e interpretar lo que nos ha ocurrido, con una mirada victimista, centrada en el suceso en si y/o en los otros implicados. Esto suele ocurrir cuando el resultado de lo ocurrido es desagradable. Es un patrón aprendido en la infancia, en donde se nos enseña que nuestras acciones tienen una repercusión y que, si el resultado no es el esperado, recibiremos un castigo.

Te voy a poner un ejemplo:  todos hemos sacado en algún momento una mala nota y cuando esto ha ocurrido, hemos ido a casa y le hemos dicho a nuestros padres: “La profe me ha puesto un 2”. Esta es una postura víctimista ya que centra el relato en la profesora. No hemos sido nosotros, los que hemos sacado un 2, no, ha sido la profesora la que nos ha dado un 2. ¿Pero que ha ocurrido cuando hemos sacado un 10?. Hemos ido a casa y le hemos dicho a nuestros padres: “He sacado un 10”. Yo he sacado un 10, centrando el relato en nosotros mismos.

Esta segunda postura, es la de protagonista, centrada en explicar los hechos desde mi persona. Es una postura que solemos utilizar cuando el resultado del suceso es agradable.

La diferencia entre las dos posturas es que la primera, no te permite hacer nada para cambiar los hechos, es una mirada que te quita poder en tu vida. Si llegas tarde al trabajo y centras tu relato en el trafico, en la lluvia, en el estado de las carreteras, no tomarás consciencia de qué acciones puedes emprender para cambiar la situación y evitar llegar tarde en otras ocasiones. Está bien, sí, es verdad que hay trafico, es también verdad que puede que llueva y que el estado de la carretera es el que es, pero esto tu no lo puedes cambiar. Pero hay algo que puedes cambiar: ¡tus acciones!. Si sabes que saliendo de casa a las 8h, la probabilidad de encontrar trafico es alta, ¿qué ocurriría si salieras de casa con más tiempo? Aumentarías tus probabilidades de llegar a tiempo al trabajo, eso es.

Mi desafío para ti, hoy, es que amplíes la postura de protagonista a todos tus relatos. Aparentemente no es un buen negocio ya que nos responsabiliza de nuestros actos, y esto crea ansiedad. Cuando tomas el control de tu vida tienes que decidir, que elegir… y aquí es donde empieza el pánico. Pero es una postura que sí vale la pena, ya que te carga de PODER, permitiéndote adueñarte de ti mismo y de tu vida.

“No puedes cambiar la dirección del viento, pero si ajustar tus velas, para llegar siempre a tu destino” James Dean

Tamara Vilar

2018-02-27T09:41:06+00:00

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